La sesión de tarot y la videncia
Creado el 04 agosto 2011
admin
La sesión de tarot sólo termina cuando el lector borra de su consciencia las imágenes contempladas.
A continuación, según indican las tradiciones y protocolo de la videncia, recorrerá a la inversa todas las fases del proceso hasta haber guardado la baraja en el lugar indicado. Puede suceder que el lector principiante se sienta un poco ridículo, en cuyo caso deberá recordar que numerosas personas han hallado en el tarot el medio de satisfacer su curiosidad sobre el futuro.
El tarot puede facilitar predicciones a corto plazo, dato siempre interesante para quien inicia su asociación con las llamadas “cartas del diablo”. La relación entre lector y baraja es comparable a la de un computador electrónico con su operador: un equilibrio entre alimentación y retroacción informativa, es decir, dependencia y estímulo recíprocos. El tarot debe
respetarse, pero no temerse; hay que prestarle atención, sin atemorizarse por sus avisos.
Un buen lector debe:
“Profundizar en sí mismo con la meditación; localizar su centro divino, de modo que pueda intuir todo cuanto el tarot se limita a insinuar, cuanto sus creadores, místicos y filósofos, quisieron transmitirnos por medio de sus imágenes simbólicas”.
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